Teresa y Juana

TERESA Y JUANA

Simetrías temporales

Por ISEL RIVERO, poeta


El comienzo de todo proyecto a veces requiere una conversación que actúe como estímulo a la respuesta de una pregunta.  Es quizás el principio de toda obra, la curiosidad y la búsqueda.  ¿Qué pensaría Santa Teresa de Ávila, mujer sabia y tenaz, si pudiera atravesar los siglos y atisbar el futuro?  Ignoro si la santa se hizo esta pregunta, pero en pleno siglo XXI nos preguntamos Concha Hernández y yo qué hubiera pasado si Sor Juana Inés de la Cruz, genio entre genios, hubiera podido sentarse a hablar con Teresa después de haberla leído.

No hay que buscar más allá para admirar a estas dos mujeres buscadoras de la sapiencia que siguieron diferentes caminos para adquirirla.  Teresa no solo inició una búsqueda de conocimiento, sino que emprendió por la vía de la meditación el establecer una orden religiosa que se apartara de las frivolidades que observaba en otros conventos.  “Esta casa será un cielo, si le puede haber en la tierra para quien se contenta solo con contentar a Dios y no hace caso del contento suyo…”  Son tiempos convulsos de la Contrarreforma y los vigilantes inquisidores se esparcían por todas partes buscando posibles herejes no solo en las poblaciones si no también dentro de los mismos cenáculos religiosos.  Teresa se yergue ante una misión que considera divina y confiada a ella por Jesús.  Se traslada de una población a otra en mula, era buena jinete, en carromato, lo que estuviera disponible, establece sus propias vías de comunicación para que ojos ajenos no entorpecieran su cometido, administraba los nuevos conventos, escribía, de facto Teresa tiene una correspondencia intensísima con sus pares y superiores además de manuales para sus novicias de cómo proseguir en su vocación.

Sor Juana Inés, de superior inteligencia también, casi un siglo después, en el Virreinato de la Nueva España, busca denodadamente ser educada, tiene una sed de conocimientos que la llevan a aprender latín para poder leer directamente de las fuentes originales.  No sólo eso, Juana es descubierta por la corte virreinal y recibe encargos para diferentes fiestas y ceremonias.  Recordemos que aún la influencia del Felipe IV, mecenas de las artes, perduraba en la colonia.  Profesa sí, para alejarse del matrimonio, pero también dedica todo su intelecto a hurgar y aprender la teología de los maestros, entre muchos, San Agustín. Es una mujer adelantada a su tiempo que reclamaba para su género las mismas condiciones o privilegios que los varones disfrutaban en educación. Todos conocemos su “hombres necios que acusáis a la mujer sin razón…” que conjuntamente con su Carta Atenagórica y Respuesta a Sor Filotea completan un autorretrato admirable.

Y he aquí que habiendo deseado ese encuentro de las dos genias hemos podido encontrar, valga la redundancia, la vía para hacer un ensayo corto y humilde sobre él mismo imaginándolo.  Este, un cometido conjunto, pudo animar el entusiasmo de la escritora Julia Montejo y el de la compañía de teatro Las hijas de Eva con la dirección de Inma Nieto. Las actrices Inma Nieto y Elisabet Gelabert serán las encargadas de traernos la palabra de estas dos figuras excepcionales con el trasfondo de una historia del siglo XXI.

  • Teresa y Juana (lectura dramatizada) es un encargo del festival Ellas Crean que se estrenó el 21 de marzo en el Teatro Eduardo Úrculo de Madrid con una adaptación del texto de Julia Montejo realizada por Inma Nieto. Es una producción de la compañía Las hijas de Eva, con la dirección de Inma Nieto. Contó con la interpretación de Inma Nieto en el papel de Teresa de Jesús y Elisabet Gelabert en el de Sor Juana Inés de la Cruz. Tanto el texto de Julia Montejo como la adaptación de Inma Nieto contaron con la colaboración de Isel Rivero en la exhaustiva documentación sobre la vida y obra de las dos monjas.
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Resumen Ellas Crean 2026