Mar de emociones, músicas y orillas. Bitácoras

Trinidad Jiménez, Lila Horovitz, Ernesto Aurignac y Joe Sturges - Bitácoras

Tiene la música popular un caudal artístico con muchas orillas, que en el caso de géneros planetarios como el jazz o flamenco incluyen idas y vueltas de lenguajes y emociones que hacen que estos estos estilos estén tremendamente vivos, en constante evolución. Ellas Crean encargó a la flautista Trinidad Jiménez y el saxofonista Ernesto Aurignac una obra que de alguna manera reflejase esta inercia musical, titulando a la nueva aventura “BITÁCORAS. Una travesía entre España y América desde dos miradas”. Ya en el título del proyecto se fijan todas las intenciones, luego subrayadas y amplificadas con las composiciones liberadas, se insiste, a caballo entre el jazz y el flamenco, pero también el eco de la música clásica contemporánea y el folclore latinoamericana. Y, lo que es la vida, el estreno absoluto de la pieza, que escuchada en su totalidad bien pudiera entenderse como una suite, tuvo lugar en el auditorio de Casa América, como si el espacio también formara orgánicamente parte del concepto artístico.

Ambos músicos, Jiménez y Aurignac, son líderes indiscutibles dentro del jazz y el flamenco, contando con amplio y justificado recorrido artístico en los últimos años. El saxofonista malagueño acaba de presentar el Festival de Arte Sacro de Madrid Réquiem para ser amado, una obra para ensemble en la que, desde su respiración jazzística, ahonda sobre la raíz flamenca y religiosa de la saeta, mientras todavía resuenan los aplausos por su último álbum, Plutón; la flautista almeriense, por su parte, realiza estos días un estudio del cante flamenco hibridado con otras estéticas, teniendo en su haber un álbum reciente de título igualmente explícito, Eléctrica. Coincide que ambos testimonios iconográficos se presentaron igualmente en la pasada edición de JAZZMADRID´20, cosechando unanimidad en el aplauso del público.

Ambos músicos se reparten democráticamente estas nuevas composiciones de ida y vuelta, cuya grandeza rítmica y armónica se traduce… en música enorme, audaz y sensible a la vez. La coincidencia de la diversidad estilística no es obstáculo, al contrario, se convierte en seña de identidad de un todo musical que acaba ignorando las etiquetas, con toda justicia, pues en su finalidad sólo se persiguen emociones desnudas, descarnadas, que, como se saben, tampoco tienen nombre.

Acompañan a la flautista y saxofonista instrumentistas amigos con igual autoridad musical caso del pianista y teclista David Sancho, la contrabajista Lila Horovitz y el baterista Joe Sturges, contando con la guitarra invitada de la intérprete mexicana Andrea Salcedo, que da visibilidad a este viaje intercontinental del jazz y el flamenco. La velada acabó en un mar de emociones, músicas y orillas; como la vida misma, que no es plena si se reduce a una única dirección, si no se comparte y se convoca una sola voz o si no se vive la emoción del otro.


Foto: Elena Quintanar
© Ellas Crean
tweets en ‎@EllasCrean