LA HERIDA QUE NOS NOMBRA

BNE - Recital Poético. La Herida Que Nos Nombra

Con este bello título “La herida que nos nombra” el pasado 23 de septiembre se celebró el recital, previsto inicialmente para el mes de marzo, de las poetas Rosana Acquaroni y Cecilia Quílez en la Biblioteca Nacional de España.

Para la Biblioteca era el primer acto público tras el final del estado de alarma generado por la pandemia de Covid-19. Completa la reducción de aforo, con el seguimiento en directo a través del canal YouTube de la BNE, y con un silencio respetuoso, casi religioso, asistimos a este esperado encuentro entre dos poetas en la plenitud de su creación que comparten el empeño en una escritura sincera y sin artificios. Dos autoras con amplias trayectorias sobre las que han construido un sólido edifico poético.

En el caso de Cecilia Quílez su andadura se iniciaba con el deslumbrante La posada del dragón para continuar con Un mal ácido, El cuarto día, Vísteme de largo, La hija del capitán Nemo, Escruturaciones, OFFLine del otro lado y Caligrafía de la necesidad. Pero su actividad poética no solo se reduce a los libros, en los que su poesía se abre a dialogar con otras disciplinas como la fotografía, también a través de su sugerente blog nos seguimos adentrando en ese universo poético, en ese mundo tan propio, donde las sombras dan paso a las luces, quizás para mostrarnos que a pesar de que haya caminos tortuosos, en el ser humano siempre parece habitar la búsqueda eterna de la plenitud.

Rosana Acquaroni con seis libros de poemas publicados, Del mar bajo los puentes por el consiguió el accésit del Premio Adonais de Poesía en 1987, El jardín navegable, Cartografía sin mundo, también premiado con el Poesía de Cáceres en 1994, Lámparas de arena, Discordia los dóciles, y La casa grande, Premio Libro del Año 2019 de Poesía, otorgado por el Gremio de Librerías de Madrid y una presencia constante en diferentes antologías, una de ellas la imprescindible Ellas tienen la palabra, simultanea su actividad literaria con la pedagógica.

Hay una interpelación directa en la poesía de Rosana Acquaroni de la que es imposible sustraerse. Se mueve con sutileza por los recovecos de las emociones consiguiendo que su lectura atrape al lector sin remisión.

Imposible no identificarse con ella. La casa grande, su última publicación, va camino de convertirse en un fenómeno editorial, algo inusual para un libro de poesía. Un libro con apuntes autobiográficos que va certero a nuestro corazón, como la bala (metafórica) que su madre no pudo disparar. Que las madres de todos nosotros no pudieron nunca disparar. Un libro inmenso, con larga vida por delante.

Fue un recital sin pausas, sin explicaciones, alternándose la poesía de ambas en una danza acompasada de la palabra. En el que nos ofrecieron en primicia poemas inéditos aún. En el aire quedaba el deseo, la ausencia, el amor, la memoria, los sueños incumplidos… trenzados en un espectáculo poético único. Y no faltó el espacio necesario para la reivindicación de la cultura, de la creación, de los derechos de los artistas, en un momento especialmente duro por la crisis generada por la pandemia, que una emocionada, pero contundente, Cecilia Quílez realizó al final del recital. Una reivindicación a la que nos sumamos desde este festival.

Dos grandes poetas, un broche de lujo para este Ellas Crean 2020.

Nuestro agradecimiento más sincero a la Biblioteca Nacional de España por todas las facilidades que nos dieron para la realización de este recital. Gracias, de corazón.

Concha Hernández

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