Entrevista a Julia Montejo. Contadora de historias

Julia Montejo - entrevista
© Mercedes Segovia

Periodista de formación, escritora, ha encaminado su carrera profesional hacia el mundo de la novela y, sobre todo, al del guion televisivo y cinematográfico. Además de su trabajo con grandes plataformas como Disney Europa, NBCTelemundo, ejerce la docencia universitaria, y se dedica con tesón a la investigación, aunque –según reconoce- su verdadera pasión es la de contar historias. Precisamente de la investigación llevada a cabo para preparar su tesis doctoral con la Universidad Complutense, surge el documental El acento en el cuerpo que se estrena en la Residencia de Estudiantes el próximo 22 de marzo. En él, junto con las escritoras Rosa Montero y Lola López-Mondejar, Julia Montejo explora la posible incidencia, o no, que la fisiología femenina pueda tener sobre la pulsión creativa. Antes, el 15 de marzo, participará, junto con Verónica Fernández y Gema R. Neira, en el debate que, con el título Guionistas, tendrá lugar en la Biblioteca Nacional de España. Será un encuentro con tres mujeres que desarrollan su trabajo con éxito en un mundo tradicionalmente masculino, en el que apenas el 20% de los guiones escritos por mujeres salen la luz y muy pocas ocupan puestos directivos. Ambas actividades se presentan en el marco del festival Ellas Crean.

Profesora universitaria, guionista, escritora, investigadora, de todas estas facetas profesionales, si tuviera que elegir, ¿con cual se quedaría? ¿cuál de ellas le da más satisfacciones?

Mi actividad favorita es la de pensar, pero no la podríamos calificar de actividad profesional… Para mi, contar historias es una manera de pensar; sin duda si tuviera que decidirme por una faceta sería la de contadora de historias. Contamos historias para comunicarnos, para conectar con quienes nos escuchan, leen lo que contamos… Me produce una enorme satisfacción encontrarme con lectoras y lectores que han disfrutado y/o identificado con ellas.

Para preparar su tesis doctoral ha llevado a cabo numerosas entrevistas a escritoras ¿qué le ha llamado más la atención? ¿hay consenso en las conclusiones?

En todo el proceso de investigación, lo que más me ha llamado la atención es precisamente lo distintas que somos entre nosotras y, al tiempo, lo iguales. Parece una contradicción, pero quizás es fruto de que ahora mismo estamos en un momento interesante, ante un cambio de paradigma en cuanto a las relaciones personales, sociales, que nos cuestionamos nuestro lugar de estar en el mundo y hacemos patente la necesidad que tenemos de reafirmación personal y, en esa búsqueda de individualidad, -que buscamos desesperadamente- hace que nos parezcamos mucho unas a otras.

Presenta el documental El acento en el cuerpo en la Residencia de Estudiantes, un diálogo tranquilo, sosegado, entre tres escritoras; junto a usted, otras dos mujeres fundamentales de la escritura, Rosa Montero y Lola López-Mondejar ¿es este documental una síntesis de sus investigaciones? Y después de este estreno, ¿dónde se podrá ver?

Más que una síntesis, yo diría que es un punto de partida, un comienzo de conversación. Tengo la impresión de que estamos todas deseosas de hablar y también que queremos escuchar; aunque quizás estemos sobrepasadas por el deseo de comunicar. El documental es sobre todo de escucha entre nosotras, de hablar de temas sobre los que no ha habido oportunidad de reflexionar anteriormente, porque tradicionalmente han estado vetados al entrar en conflicto con algunas supuestas máximas feministas, en este sentido creo que el documental abre una conversación. Espero que en el futuro se pueda ver en plataformas.

Antes podremos verla en un debate en la Biblioteca Nacional de España con otras dos mujeres muy importantes del sector audiovisual, Verónica Fernández y Gema R. Neira, guionistas como usted, que están desarrollando su carreras en grandes plataformas. ¿Son ustedes una excepción? ¿Sigue siendo el mundo del guion y lo audiovisual un coto masculino? 

Las mujeres siempre hemos estado detrás de las cámaras escribiendo historias. En el arranque del cine había muchas más mujeres que hombres escribiendo. Cuando el cine se convierte en un negocio, en una gran industria, las mujeres van quedando poco a poco arrinconadas. Y este ha sido uno de los grandes problemas para que no tengamos referencias de mujeres que nos representen en las pantallas. Lo audiovisual tiene un poder inmenso en la construcción de ejemplos, de iconos, de símbolos, de sueños, de referentes femeninos. Y cuando nos han contado, para contarnos, han acudido a estereotipos, desde unas perspectivas muy heteropatriarcales, blancas, por eso, ahora mismo, como sociedad, nos sentimos ávidas de contenidos diferentes, de contenidos que nos representen. Es muy importante que haya mujeres en el sector audiovisual.

Y estar en los lugares donde se toman las decisiones…

Efectivamente. Estamos, pero no en primera línea, no en puestos de poder. Seguimos estando a la sombra. Primero porque no nos lo permitían, pero ha llegado el momento de dar un paso al frente, y ocupar el lugar que nos corresponde; que no nos acusen de que no estamos porque no queremos.

El audiovisual es un medio muy demandante, muy exigente, implica estar disponible casi las 24 horas del día cuando estás trabajando y eso es incompatible con la vida privada, de ahí que hayan sido las mujeres las más penalizadas. Es cierto que hay más mujeres, pero no las suficientes; seguimos, en porcentaje, ocupando un espacio pequeño. Pero el dato más preocupante es que seguimos sin estar en los puestos de poder, y ahí tenemos que estar.

Además de un asunto de justicia, y de imprescindible igualdad de oportunidades ¿aportan las mujeres en este sector otra necesaria visión del mundo?

Sin duda, las mujeres necesitamos escribir nuestros papeles y reflexionar sobre quienes somos. No somos conscientes, pero, como señalaba antes, nos hemos nutrido de ejemplos y de referentes de mujeres escritos y construidos por hombres, y, a veces nos encontramos que en el sector audiovisual las mujeres caemos en los mismos clichés que los hombres. Esto cada vez pasa menos, porque hay una reflexión feminista detrás de la escritura, pero no es extraño encontrarte con escritoras, guionistas, que tienen como máximos referentes a escritores y artistas masculinos. Creo que la visibilidad de las artistas es muy importante, replantearse el canon. Las mujeres creadoras hemos estado infrarrepresentadas y eso significa que nuestra visión como mujeres no ha estado disponible para nutrirnos, tampoco como creadoras. Por ello, ahora mismo debemos aprovechar este enorme poder que da la escritura audiovisual, no sin realizar una necesaria reflexión previa, independiente, bien formada, sobre quienes somos realmente y como queremos contar lo que queremos contar.


Concha Hernández

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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