
Museo de América
15 de marzo 2025
Fotos: Elena Quintanar
ANA ERDOZAIN & ALBA GONZÁLEZ
S O L A S T A L G I A
Antídoto futurálgico
Nuria Ruiz de Viñaspre
¿Se puede uno acostumbrar al dolor? Montaigne mantenía que el ser humano se endurece a todo aquello a lo que se acostumbra. Y ya nos hemos acostumbrado a guerras televisadas, muertes violentas por atravesar líneas llamadas fronteras, a una destrucción masiva, no solo de nosotros mismos como seres humanos idénticos unos de otros, sino de ese preciado espacio que nos acoge, el planeta…
La solastalgia se define como esa extraña nostalgia por los lugares amados pero que han sido dañados debido al cambio climático, lo cual produce angustia, estrés mental o existencial causado precisamente por ese deterioro medioambiental… Acuñado por el filósofo Glenn Albrecht, el término está compuesto por la palabra latina sōlācium (comodidad) y la raíz griega -algia (dolor). A diferencia de otras enfermedades, la solastalgia hace referencia a la angustia específicamente causada por ese cambio ambiental. Por otro lado, la ecoansiedad es la ansiedad por lo que el cambio climático producirá en un futuro, ese irracional miedo a un cataclismo medioambiental. Así que mientras que el primer concepto mira hacia el pasado, el segundo lo hace hacia el futuro. La pregunta es si ambos conceptos pueden bailarse.
Eso hacen las bailarinas Ana Erdozain y Alba González en una propuesta cuyo titulo lo dice todo. Vestidas como si les hubiera llovido encima una guerra nuclear, con la piel quemada por esa lluvia negra de Chernóbil o Hiroshima o Nagasaki o el polvo de la reciente Ucrania o Gaza, o Israel, con máscaras de oro y gas protegiendo algo ya no llamado vida, bailan los desastres. Como si fueran osos hormigueros buscando oxígeno y alimento en zonas abiertas. Extrañas criaturas danzantes obligadas a salir de su hábitat, y resetear el pasado y mirar hacia ese futuro esperanzador donde ecoansiedad se va adormeciendo bajo las máscaras. Ambas criaturas que danzan para no morir y que bien pudieran ser pecios ancestrales en un fondo marino, o mineros en la derruida mina o los últimos seres vivos con indumentaria especial y espacial para la supervivencia, o víctimas de una última guerra nuclear…
El horizonte arbóreo del Museo de America es el fondo de pantalla ideal para la reflexión y la búsqueda de ese futuro donde se replantea el planeta tierra como parte de nosotros mismos. Así, paso a paso, mano a mano, reflexionan el significado de palabras como éxito o cambio radical en inercias que vienen del pasado, Así se van desnudando esas malas prácticas ambientales, y se deshacen de la máscara, de la indumentaria, siendo, como ese paisaje arbóreo, solo pulcra piel. En esa belleza ajena, a través de esas pieles interpretando el último pero también primer papel de sus vidas, crean un nuevo Arca de Noé coagulado lleno de compasión que traspasa espacios y tiempos.
Con grandes dosis de salud espiritual, aparecen ya fortalecidas para salir al nuevo mundo. Son las nuevas heroínas indoblegables de la sobrevivencia. Un nuevo mundo llamado Ecodanza donde la danza libre, creativa, expresiva y social nos conduce a reconciliarnos con nuestro cuerpo, con la Tierra y con la vida. Una danza para sanar.






