Avatâra Ayuso ANGEL VR Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente
Capilla
Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente
22 de marzo 2025
Angel VR
Avatâra Ayuso

Nube de emociones

Nuria Ruiz de Viñaspre

No hay nada más poderoso para una artista que conmover al público
Avatâra Ayuso

El pasado 22 de marzo, en Segovia, la coreógrafa Avatâra Ayuso proponía una mañana diferente. Ver el mundo desde otro prisma. Desde otro espacio. Un ángel en realidad virtual aterrizado en el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente. Con un intervalo de edades que iba de 5 a 90 años, pudimos experimentar en cierto sentido esos pequeños avatares que podemos ser en otro mundo a punto de llegar. Pero volvamos a la realidad. ¿A la realidad aumentada? ¿A la realidad inventada? ¿Al vacío? ¿Existe la realidad? Existe el vocablo y las condiciones ideales para que esta se dé, pero el concepto ¿existe? ¿Existe lo necesario para retomar el punto de partida en la frase, qué realidad es la real? Si estás dentro (de inmersión) de Ángel VR, en el intersticio del vocablo y el concepto podrás ser otro, apresar el humo con la empuñadura, hacerte con la luz infinita de la espada, bailar como un ducho espadachín. ¿Visión ilusoria? ¿Visión defectuosa? Ángel VR es el avatar más guerrero -dancísticamente hablando- de la coreógrafa Avatâra Ayuso. Simpática, por cierto, la cercanía de su nombre propio con el concepto de avatar. ¿Un guiño del destino?

Inspirado en el famoso personaje “El ángel exterminador” del gran Buñuel, es un solo donde el espectador muta en avatar valiéndose de la esgrima para influir en sus decisiones coreográficas, Avatâra representa esta energía invisible como un guerrero, como ya hizo antaño, solo que ahora haciendo del espectáculo algo inmersivo donde el publico infantil y adulto vive en primera persona todas sus movimientos. Por lo tanto, en este ejercicio, el ego es humo, la ausencia del yo es un yo difuminado que avanza hacia el cambio continuo, a otro espacio sideral.

Muy destacable es el diseño del avatar, como si en un juego de unir puntos formara la preciosa constelación de un “yo esgrimador con empuñadura roja de corazón latiente”, para luego darle movimiento. Angel VR es la Versión 2.0 de aquel Ángel donde Avatâra cuidaba la estética mientras se preocupaba por la vida y la muerte. Y desde ahí, a modo de astronauta esgrimamos nos hacía bailar en la estratosfera.

Toda una experiencia inmersiva de realidad virtual donde todos somos pulcros guerreros sofisticados aterrizados en mundos utópicos. La coreógrafa va capturando cada uno de los movimientos de ese ángel elegante para ir paso a paso dando vida al avatar. Sabemos que un avatar es una representación gráfica que se asocia a otro alguien para su identificación. Y en este trabajo hay que destacar el modo en el que se prepara al público asistente para la inmersión, como si fuera un cursillo avanzado de buzo para hacer inmersiones oceánicas. Luego, la propias experiencias una vez te colocas las lentes virtuales, con las que todo es tan posible como imposible. Y por último, compartir en común todo lo acontecido, la narración virtual de cada uno. Recordemos que la palabra esgrima procede del verbo esgrimir que significa reparar o proteger. Y sí, puede que esta sea la finalidad de la propuesta, pero ¿cómo protegerse de uno mismo? ¿cómo defenderse de ese atacante invisible que todos llevamos dentro?  La esgrima canaliza la agresividad y todo ángel vive desprovisto de ella.

Aquí despunta como un sol la realidad virtual, herramienta por cierto muy utilizada terapéuticamente y que consigue que superemos baches psicológicos enfrentándonos a ellos en otra realidad paralela, como el miedo a conducir, la fobia a los aviones, a hablar en público, a las alturas, a las agujas… en definitiva, fobia a esa realidad creada por nuestra ficticia mente. El experto dirá: “en el sentido real, todas las visiones que vemos en nuestras vidas son como un gran sueño”. Aquí traigo a colación a Descartes, al recordar los tres motivos de duda del filósofo, duda de los sentidos, duda de las verdades matemáticas y duda de la existencia de lo real.

Galardonada con múltiples premios este solo de Ángel tan solo en el espacio nos hizo a todos más humanos. Destaco lo humano del personaje, que vestido del mercurio que se deshace entre los dedos una vez huye del termómetro, resultaba tan humano. Todo un acontecimiento estético y reflexivo para los niños y los no tan niños.

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