
Publicamos tres breves investigaciones que han realizado los estudiantes de la asignatura de Historia de la Música I del Grado en Interpretación Musical de la Universidad Alfonso X el Sabio, sobre el papel de las mujeres en la música de la Edad Media. Estos textos son una continuación de su participación en el festival Ellas Crean con los conciertos celebrados los días 4 y 5 de marzo con obras de compositoras contemporáneas.
El papel de las mujeres en la música de la Edad Media: Trovadoras y juglaresas: Trovadoras y juglaresas I
En la Edad Media, con una sociedad totalmente masculinizada, las mujeres encontraron grandes obstáculos para acceder a la cultura, y muchas lo consiguieron solo porque se expresaban utilizando como pseudónimo el nombre de su marido. La mayoría de ellas permanecen todavía anónimas.
Históricamente en el contexto europeo, el rol inferior de la mujer frente al hombre se ha justificado de diferentes formas, por ejemplo a través de la religión. Se culpa a la mujer de los males terrenales al compararla con Eva, que condenó a la humanidad al cometer el pecado capital:
En la Temprana Edad Media, el modelo de la mujer como tentadora prevaleció cuando el clero destacó el papel de Eva en la caída del hombre (Mark, 2019).
Y aunque unos siglos después se elevó la percepción de las mujeres al asemejarlas con la Virgen María, no se tardó en volver a rebajar su imagen por no alcanzar la perfección de la Virgen.
Esto no solo ocurrió en esta época. Por desgracia, al igual que en muchas otras disciplinas y aspectos de la vida cotidiana, a lo largo de la historia de la música se ha silenciado a la mujer y se le ha arrebatado la oportunidad de aportar su arte, su poesía o su música. Y a pesar de que, con el paso de los años, estas grandes dificultades que tenían las mujeres han ido en decrescendo, son muy pocas las que hoy en día se conocen y se estudian en comparación con la extensa lista de trovadores, poetas, compositores, músicos o artistas masculinos de la Edad Media y época posteriores. Es por ello que recobra importancia, más si cabe, darles la voz que se merecen.
Algunas mujeres lograron destacar en distintos campos, como el ámbito religioso, cultural o político. En concreto, algunas mujeres nobles actuaron como mecenas de artistas y contribuyeron al desarrollo de la cultura.
En cuanto a la música, las mujeres tuvieron una presencia escasa pero significativa. Durante el siglo XII, en el sur de Francia, se popularizó una nueva forma de poesía centrada en el amor cortés, con una visión platónica del amor, en la que la amada era usualmente la esposa de un noble. Los trovadores, que componían esta poesía, ganaron gran importancia en Francia y otras regiones de Europa. Junto a ellos, los juglares eran quienes recitaban estas obras, acompañados de instrumentos como el laúd o la vihuela, realizando espectáculos para entretener al público con canciones, acrobacias y otros géneros artísticos.
Dentro de esta tradición, un pequeño grupo de mujeres comenzó a escribir y componer versos, reflejando sus sentimientos amorosos. Estas mujeres eran conocidas como trovadoras, una pequeña élite de poetisas que participaron en la literatura del amor cortés y que solían pertenecer a la nobleza. Aunque fueron excluidas de la historia oficial, fueron admiradas por figuras como el rey Alfonso X el Sabio, quien las rodeó de gran respeto en su corte. Entre ellas destacan figuras como María Pérez “La Balteira” y Beatriz de Dia. No solo eran intérpretes, sino también creadoras de un legado literario y musical que influyó en la lírica medieval.
Lo innovador de estas composiciones es que son piezas de amor para hombres y cantan al ideal masculino, algo que no se había hecho hasta entonces. Además, también trataban temas como la igualdad entre hombres y mujeres en el vínculo amoroso, algo arriesgado para la época, y sátiras o cantigas de escarnio.
Las juglaresas, a diferencia de las trovadoras que eran generalmente de la nobleza, eran artistas populares que se dedicaban al entretenimiento en plazas, mercados y cortes. Aunque la mayoría de las juglaresas eran cantantes y bailarinas, había un tipo de juglaresas que eran algo diferentes, las soldadeiras:
La juglaresa, por su condición de artista profesional que trabajaba a cambio de una soldada, era exactamente eso, una soldadera; ahora bien, la moral misógina de la época provocó una confusión entre la profesión de quienes vendían su arte y la profesión de quienes vendían su cuerpo, lo cual, en parte, se debía a la mala reputación que también poseían los juglares hombres. Con frecuencia, pues, a las soldaderas se las consideraba prostitutas, aunque no lo fuesen realmente todas (Siviero, 2013, p. 136).
Sin embargo, a pesar de la marginalización que sufrían, algunas lograron ser reconocidas en círculos elevados. A través de su arte, tanto las trovadoras como las juglaresas dejaron una marca importante en la tradición cultural medieval, a pesar de que su contribución fue a menudo silenciada y marginalizada en los relatos históricos.
Emma Ortega, María Luisa Alfonso y Paula X. Carcelén
BIBLIOGRAFÍA
▸ Van den Brule, A. (2023, agosto 19). Las juglaras en la España Medieval: María Pérez «La Balteira» y Beatriz de Día. Las juglaras en la España Medieval: María Pérez «La Balteira» y Beatriz de Día -El Confidencial-
▸ Mark, J. J. (2019). Las mujeres en la Edad Media -World History Encyclopedia-
▸ Siviero, D. (2013). Mujeres y juglaría en la Edad Media hispánica: algunos aspectos.
▸ Herrero, M.S.A. (2018, septiembre 17). Las trobairitz: mujeres trovadoras -Diario Feminista-
▸ Música Antigua, (2022, noviembre 17). Las trobairitz: talentosas mujeres trovadoras silenciadas por la historia
- 1 marzo, 2025 -
