
Fotos: Elena Quintanar
El placer del debate sosegado
Presentación de «La corriente de la historia» (y la contradicción de lo que somos) de Almudena Hernando.
14 de marzo. Ateneo La Maliciosa.
Participaron: Marián Cao, Nora Levinton, Beatriz Gimeno y Almudena Hernando.
La presentación del libro de Almudena fue un momento especial, tanto para la autora como para las que compartíamos mesa para comentarlo, porque dio lugar a hablar abiertamente de algunas cuestiones problemáticas.
Nos permitió abordar el complejo tema de las configuraciones identitarias a lo largo de la historia y poder incluir la crisis sobrevenida en el feminismo a raíz de la polémica “ley trans”. Y que haya sido posible aunque nuestras posiciones no sean necesariamente coincidentes en todos los puntos a los que remiten, pero que se mantuviera un tono respetuoso de ESCUCHA y cordial, fue una expresión coherente con una de las propuestas fundamentales del libro: “La corriente de la historia es una corriente subterránea y profunda que nos atraviesa a todos los miembros del grupo social, porque no es otra cosa que la <<verdad>> en la que creemos sin saber que creemos en ella, esa verdad tan naturalizada que, en general, no podemos ni cuestionar. Se trata, claro, de una verdad generada y alimentada desde el poder, que castiga duramente a quien, a pesar de su generalizada <<naturalización>>, osa ponerla en cuestión. Y esa verdad consiste en creer que desarrollar los rasgos asociados a la individualidad (razón, deseo, autonomía) nos da más seguridad ontológica que desarrollar los de la identidad relacional (cuidado, empatía, solidaridad, ternura, vínculos). (pág.209)
No perder de vista la amenaza permanente a la que nos somete “la contradicción de lo que somos” como se menciona en el subtítulo, nos ha facilitado ser plenamente conscientes de los riesgos de no poder tener desacuerdos sin caer en la descalificación.
Describía Marian el texto como un ejercicio de autorreflexividad intelectual académica y sin duda lo es. Porque Almudena nos acerca a su posición de investigadora desde la perspectiva del “conocimiento situado” ilustrando con la brillante metáfora de la corriente, ese caudal que ha ido incrementado injusticias y desigualdades activadas por la subordinación instigada desde el sistema patriarcal.
Y tal como lo había hecho en su libro anterior “La fantasía de la individualidad”con otros ejemplos pertinentes, nos devela estrategias de desempoderamiento” en este caso por ejemplo en las gumuz y dats’in, en Etiopía a través de mecanismos de ocultación e inmovilización de las niñas de las tribus a las que estudió.
Así, al revelarnos Almudena como estas niñas van internalizando, almacenando en su mente percepciones, imágenes, o palabras que estructuran su personalidad para adaptarse al entorno, pone al mismo tiempo en evidencia el daño que produce esa discordancia entre mensajes que supuestamente ensalzan la maternidad mientras cito “van siendo socializadas en la asociación ontológica entre su sexo y lo sucio, lo contaminado, lo oscuro, lo peligroso y lo amenazante” (pág.118). Nos muestra así el hilo conductor que reproduce subordinación femenina en la propia transmisión de conocimiento procedimental y que llega hasta nuestros días…
Como mencionó Beatriz también es un libro fundamental para el feminismo en su conjunto que nos ayuda a pensar, y por lo tanto es un acontecimiento en una época tan plagada de sloganes y dogmas incuestionables.
Personalmente lo he vivido como una celebración porque me ha permitido volver a ilusionarme con el debate de las ideas.
NORA LEVINTON
- 18 marzo, 2023 -




