
Éxito artístico y de masas de Carmen París anoche, en el marco del festival Ellas Crean
La cantante aragonesa internacionalizó en Conde Duque la jota aragonesa, mezclándola con el jazz, el blues y otras músicas populares
«EJazz con Jota» es el nuevo disco de Carmen París, registrado en Boston, en el mítico estudio Blue Jay, con la Concert Jazz Orchestra de Greg Hopkins -una formación de dieciséis músicos de reconocimiento internacional- con George Garzone y Joel Rosenblatt como invitados especiales.
Esta peculiar fusión de géneros musicales tan aparentemente antagónicos como la jota, el jazz y el blues, tuvo su presentación oficial anoche en Conde Duque, en el marco de la programación del festival Ellas Crean. Carmen París se desliga aún más de ataduras formales en este nuevo proyecto, dando rienda suelta al hermanamiento y a la reivindicación de las músicas del mundo, como partes de una única música universal. Según la propia artista, «Ejazz con Jota» representa el modo en que el amor y la creatividad pueden sintonizar y hacer bailar con armonía dos formas, a priori, tan diferentes como la jota y el jazz.
Muchas músicas en una
Y arranca el concierto y la revisión de la zarzuela «Gigantes y cabezudos» rompiendo con un sonoro «Aragooooón», introduce al público la fuerza del folclore maño en las venas. Un swing preciso y contundente preside una copla sobre besos -«Just one»- del Valle del Ebro, y unas líneas de composición y arreglos que abren el arco de expresividad hasta el instante mágico, consiguen que la entrega que prosigue, interpretada en inglés y castellano, sea espléndida y entretenida.
Fue una velada de reflexión musical divertida y sorprendente. Alegrías de Cádiz y sones cubanos, mezclados con cadencias musicales llegadas desde el Río de la Plata, chotis nostálgicos y joticas de Aragón. Todo ello alimentaba la pasión de Carmen París, que, entre canción y canción, relataba, por si era poco, las diversas reflexiones y vicisitudes acerca de su proceso creativo, a través de soliloquios tan elocuentes como repletos de un ingenio que pasmaba.
Músicos modélicos
Casi sin apercibirse, el fin del recital llegó, dejando paso a uno de sus clásicos -«Mucho ringo rango»- en el que se despidió del público y presentó a los músicos, llegados de diversas partes del mundo. Entre ellos, hubo muy buenas formas en la batería de José San Martín, mucho fuelle en el saxo de Ariel Brínguez, y eficacia a boca de costal en el piano de Diego Ebbeler, que doblaba en la dirección musical. Un concierto bien concebido, impactante, sólido. Es más que justo el Premio Nacional de Músicas Actuales, recibido por Carmen París en 2014.
