Angustiosa y paralizante belleza

Atávico

Fue un combate físico contra las tinieblas del alma, una lucha cuerpo a cuerpo conectada a una energía tan intensa como contagiosa y agotadora. Poliana Lima ha ideado en “Atávico” un mundo opresivo y reivindicativo a la vez, de una angustiosa y paralizante belleza, que a veces se presenta como un sueño, otras como una pesadilla, en la que sin saberlo también participa el público; acabada la representación, en la abarrotada platea del Teatro Conde Duque no se movía ni el aire y durante minutos los espectadores permanecieron quietos, fijos en su butaca, exhaustos, pues también ellos habían bailado interiormente: queda claro, cansa más el pensamiento que el movimiento.

Este “Atávico” ha crecido mucho y bien desde su estreno, cuyo primer dibujo mereció el primer premio en el Certamen Coreográfico celebrado sobre la misma tarima del Teatro Conde Duque hace dos años. Está más maduro y, por tanto, más fresco, más vital. La coreografía de los bailarines se contextualiza con una extraña perfección que se apoya en un diseño de luces asfixiante, como la música industrial y metálica que la acompaña. Poliana Lima ha encontrado justa réplica en la danza de sus compañeras Lucía Marote y María Pallares, y merecido contrapunto en el movimiento suspendido y tembloroso de Aitor Galán.

Arranca la obra con andares frenéticos y eléctricos de todos ellos, para después, al caer la noche en un mundo oscuro, rebelarse a través de la danza onírica de las protagonistas. La emoción alcanza su temperatura máxima, con coreografías que en realidad son nudos de cuerpos abrazados, enroscados, víricos, de una poesía subyugante, hipnótica… agotadora. Al amanecer, la lucha colectiva de las tres bailarinas contra lo establecido, lo individual, representado por Galán, se manifiesta en todo su esplendor reivindicativo con combates físicos literales. Todos juntos podemos. Todas juntas podemos.

Extraordinario estreno del apartado de danza en Ellas Crean, con una Poliana Lima sublimada, excelente, por su inteligencia y su enorme capacidad para emocionar. Y por su generoso talento para incrustar al público en su “Atávico”: jamás se había visto un patio de butacas tan quieto tras una representación, conmovido hasta la parálisis. La danza no ha hecho más que moverse en Ellas Crean.

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