Nobilmente

Hay artistas que hacen de su oficio su vida. O lo que es lo mismo, respiran arte porque es lo que bombea por su sangre, animando unos latidos que no distinguen entre lo orgánico y lo espiritual.  Para Jacqueline du Pré (1945-1987) la música lo era todo. No en vano, al tiempo de diagnosticársele esclerosis múltiple, la violonchelista británica fallecía. Tenía 42 años. Du Pré, queda claro, no falleció por la enfermedad en sí, sino por la imposibilidad de tocar su instrumento, de reír y llorar con él. Su drama la encumbró en el Olimpo de los genios, convirtiéndola para la posteridad en leyenda.

La historia de Jacqueline du Pré cautivó a las compañías Baraka Teatro y Up-a-tree Theatre, fundadas y dirigidas respectivamente por María Caudevilla y Ximena Vera, aunando fuerzas artísticas para recrearla. El título de la pieza, Nobilmente, toma su nombre de la que fuera una de las piezas más representativas de la violonchelista, el “Concierto para chelo” de Edward Elgar, y se construye a partir de reflexiones y vivencias de la propia violonchelista, extraídas de biografías, documentales y entrevistas, aquí compiladas gracias a un exhaustivo trabajo de investigación de Ximena Vera. Todo ello se combina con una ficción teatral con gran lirismo, música, y coreografía.

La obra se sustenta sobre cinco movimientos en los que se evoca, con el movimiento y la palabra, momentos decisivos de Jacqueline du Pré: su opinión sobre el judaísmo, su boda y relación con el carismático director de orquesta Daniel Barenboim, su admiración por intérpretes venerables como Pau Casals y Guilhermina Suggi, su fascinación última por la escritura… Para que la puesta en escena adquiera mayor verdad la palabra que se escucha suena en el idioma natural de la violonchelista, el inglés, aunque las compañías asisten al espectador de traducción simultánea, en lo que a la postre es una experiencia, si no inédita, sí realmente rara y extrañamente atractiva; la participación sobre la escena de Mary Fitzer en la tarea de traductora pudiera parecer nimia, pero, diablos, su figura acaba siendo un verso suelto afilado e inspirador.

La dirección del montaje corresponde a María Caudevilla, que construye un universo teatral redondo y, si se nos apura, definitivo. La escenografía es minimalista, pero los cuatro elementos que se usan llenan todo el escenario. Todo está medido, el discurso, la luz, el gesto… Ximena Vera, ya se ha dicho, está sublime, desplegando una energía con sorprendente intensidad, ya fuera cuando la libera adentro como hacia afuera.

“Nobilmente” arrebata hasta desde el silencio y la oscuridad, aportando un relato altamente conmovedor. Cierto es que la historia de du Pré ofrece múltiples alicientes dramáticos, pero la síntesis que realizan Caudevilla y Vera es absolutamente arrebatadora. Mediado el espectáculo se recuerdan las palabras de Casals: “La música salvará el mundo”. Mientras tanto, mientras eso sucede, todos nos sentimos a salvo en “Nobilmente”.

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