5 marzo, 2026
PRESENTACIÓN Y LECTURA
«La llama ebría» Antología de mujeres poetas del surrealismo
C. C. Eduardo Úrculo
Fotos: Elena Quintanar

El grito fulgurante del surrealismo

Pepo Paz Saz (Bartleby Editores)

Se extingue por los pliegues del auditorio Joaquín Rodrigo la grabación de voz que exhorta a poner en silencio los dispositivos móviles: va a comenzar la presentación/coloquio sobre un libro que reúne la palabra de diecinueve mujeres poetas del surrealismo… Estamos en el Centro Cultural Eduardo Úrculo, en el distrito madrileño de Tetuán. En el escenario, vacío aún, una media luz blanca ilumina dos butacones, dos mesas, dos atriles. El conjunto podría representar las hilachas de un sueño que se desvanece hacia la vigilia. De repente un hombre se levanta en la primera fila del patio de butacas: agita en su mano derecha una maraca y canturrea, entre dientes, una salmodia. Sube al estrado y lo bendice: se detiene y mira al desconcertado público. Exclama:

“La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos.

 Repito:
¡La rebelión consiste en mirar… en escrutar una rosa hasta que se te caigan, hasta que se te desmigajen los ojos!
Sí. Meditemos sobre ello…”

El hombre ha depositado con cuidado la maraca a sus espaldas, se gira sobre sus pasos, toma una campana tibetana de una de las mesitas, la toca durante un segundo en el que su tañido se antoja eternidad y vuelve a dirigirse al público:

O quizás deberíamos decir…
La poesía se hace en la cama como el amor.

Repito:
El abrazo poético como el abrazo carnal
Mientras dura
Nos impide escapar…
Evita que huyamos nuevamente a la miseria del mundo.

Así es. De vez en cuando, para variar, para equilibrar la balanza del status quo –desde siempre tan desequilibrada, ella, y, desde siempre tan desequilibrado, él–, para poner cierta cordura poética en tanta locura política y social, deberíamos atrevernos a recordar declaraciones como estas, u otras semejantes.

            Por ejemplo:
            Si ustedes aman el amor, amarán el surrealismo. Pues SURREALISMO es la palabra mágica del siglo (XX y XXI).
            O bien:
            Padres, madres, contad vuestros sueños a vuestros hijos. Porque el surrealismo no es una escuela literaria o artística, ni tampoco una forma poética sino un grito fulgurante del espíritu que se vuelve hacia sí mismo, que regresa a sí mismo anhelando la liberación total.

Por eso las poetas surrealistas gritan, o susurran, o gimen versos como estos:
Pertenezco a la tribu de los que se hospedan en radiantes tinieblas,
de los que ven mejor con los ojos cerrados y se acuestan del lado del abismo
y alzan el vuelo y no vuelven…

El hombre- y la mujer – plenamente consciente es el/la Vidente.

Frente a la angurria que alimenta nuestra angustia existencial; frente a la avidez de bienestar monetario y material, el ansia de todos esos sucedáneos que a la larga y a la corta tan sólo multiplican nuestro malestar, el surrealismo apuesta, lanzando los dados del Azar Objetivo, por la búsqueda del auténtico gozo corporal y mental, subrayando que

la Dicha es la verdadera Revolución,
Amor el colmo de la insumisión.”

El hombre concluye presentando a Lurdes Martínez, coordinadora y prologuista de La llama ebria. El hombre se llama Xoán Abeleira, es el autor del collage que ilustra la cubierta del libro, impactante, y fue la primera persona en la que la editorial Bartleby pensó para coordinar este ambicioso proyecto. Él fue quien le pasó el testigo a Lurdes y al Grupo Surrealista de Madrid. Lurdes y Xoán dialogan, extraen preguntas y respuestas de su chistera surrealista: la antología incluye poetas actuales… ¿no es el surrealismo un movimiento artístico y literario ya clausurado, un viejo cadáver exquisito cuyo centenario acabamos de celebrar?¿Cuáles han sido los criterios de selección de las autoras? ¿Por qué solo mujeres en la antología? ¿Hay detrás de esta decisión una voluntad de reivindicación de la poesía escrita por mujeres? ¿Existe la poesía surrealista si el surrealismo no es un movimiento literario; teniendo en cuenta, además, que la libertad total, a nivel creativo, es el canon, por decirlo de alguna manera, del surrealismo?  Por último ¿Dónde puede radicar el poder de insumisión, de subversión, de la poesía surrealista y del surrealismo, si es que lo tiene?

Con este aluvión de interesantes cuestiones casi se nos olvida el motivo de la convocatoria: presentamos La llama ebria. Antología de mujeres poetas del surrealismo, volumen coeditado por Ediciones de La Torre Magnética y Bartleby Editores. Se recuerda y homenajea el trabajo y la memoria de uno de sus traductores, el fallecido Eugenio Castro. Se agradece el trabajo de su compañero de equipo, Jesús García Rodríguez. Y se da paso a la poesía con la lectura de una selección de los poemas incluidos en la obra por parte de Aurora Feijoo y Rosana Acquaroni. Con Rosana se cierra el círculo que se abrió en el verano de 2021 en una tormenta de ideas en la Sierra madrileña con quien esto suscribe.

Presentación: La llama ebria

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