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| August 16, 2017

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Mística flamenca para liberar la danza… y el alma

Mística flamenca para liberar la danza… y el alma

Estrenaba Patricia Guerrero en Madrid esta “Catedral” que tanto bueno ha dado a su paso por la Bienal Flamenca de Sevilla o el Festival Flamenco de Jerez. No es para menos, pues la obra no sólo es un todo artístico sublimado, un baile enraizado en la excelencia de principio a fin, sino una ventana de luz contra muchas de las sombras que rodean nuestras vidas. Sí, esta “Catedral” conmueve, pero también mueve, esto es, gusta y hace pensar desde la mera escenografía, pues todo en ella está empapado de simbologías, códigos, mensajes. Y por supuesto, también en los gestos que nos llegan desde el centro del escenario: la música, el cante, el toque y, claro está, el baile.

“Esta `Catedral´ no es un sitio de retiro y reflexión. Es la estructura ideológica que hace que la mujer cumpla su función en una sociedad patriarcal”. Así se explica Juan Dolores Caballero, director escénico de un montaje pensado para iluminar el paso de la oscuridad a la luz, de la opresión a la liberación, del interior a afuera, derribando cadenas socio-religiosas. Y todo ello bajo el faro coreográfico de Patricia Guerrero, que baila contra la luz, contra el sonido, plasmando imágenes coreográficas con sentido y mil sentidos, imaginativas, audaces, imposibles.

El cuerpo de baile se completa con antiguas compañeras del Ballet Flamenco de Andalucía, Maise Márquez, Ana Agraz y Mónica Iglesias. Luego la obra cuenta con el cante de José Ángel Carmona y la emociónate e inteligente guitarra de Juan Requena, autor de la música junto a Agustín Diassera. Y también para subrayar lo místico, con los gemelos Diego y Daniel Pérez , tenor y contratenor, respectivamente, que a la postre acaban siendo justo contrapunto de la estética dominante, y convocados como allí estaban convocados para protagonizar la culpa, el pecado  y la pena. Conceptualmente… todo fue sencillamente soberbio.

“Aquí bailas una seguiriya, pero, al mismo tiempo, estás contando algo”, afirma con precisión Patricia Guerrero, protagonista principal de una obra mayor que también ajusta su grandeza a lo coral, bailarina y bailaora de una de las mejores expresiones que ha tenido la danza flamenca en este tiempo. Y ahí no acaba la gloria, pues desde la consecución del Giraldillo al mejor espectáculo flamenco de la Bienal de Sevilla del año pasado, esta joven granadina no ha dejado ni deja de seguir creciendo. Por algo lo lleva dentro.

La noche surgió de entre las sombras, con intenso olor a incienso y un cirio presidiendo la tarima. Y acabó siendo, se insiste, en un fogonazo de luz para nuestro flamenco, para nuestra danza, para nuestra alma. Enorme Patricia, que además estos días recibía hasta 7 candidaturas a los premios MÁX 2017; enorme… como una catedral.