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| May 23, 2017

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El papel de la mujer en la Cultura

El papel de la mujer en la Cultura

Ayer, dentro del Festival Ellas Crean, tuvo lugar en el Centro Conde Duque una mesa redonda a cerca del papel de la mujer dentro la cultura, en la que las intervinientes, por inteligencia, profesionalidad y compromiso, desde luego, demostraron saber de lo que hablaban.

FÁTIMA ANLLO, Fundadora y Directora General en Observatorio de Creación y Cultura Independientes y miembro de la Junta Directiva de MAV (Mujeres en las Artes Visuales Contemporáneas), bajo el lema “No es lo mismo la presencia que el poder”,  expuso la tesis de la necesidad de que las mujeres tengan una posición relevante en los órganos directivos o con capacidad de decisión, pues esta situación servirá para que se produzca un efecto cascada que conseguirá aumentar la repercusión de artistas femeninas ocupando espacios artísticos.

Para ello nos trajo el ejemplo de ARCO y, a través de datos incontestables, demostró cómo la práctica ausencia de mujeres en los órganos directivos de IFEMA (92% de hombres y 8% de mujeres), que es la institución pública que nombra a los responsables de los que depende la selección de galerías participantes en ARCO, hace que solo el 30% de ellos sean mujeres. Y , de esta manera, aunque la presencia de mujeres en la dirección de galerías es de un 46,3%, las galerías participantes son mayoritariamente dirigidas por hombres que, a su vez, eligen artistas masculinos para representarlas.

VIRGINIA YAGÜE, guionista, escritora y presidenta de la asociación de Cineastas y Medios Audiovisuales (CIMA), nos ofrece algunos datos poco alentadores sobre el lugar de la mujer en el mundo del cine: a partir del análisis de los Premios Goya 2015, la asociación concluye que sólo hay  un 24% de mujeres productoras, un 19% de directoras y un 12% de guionistas. Yagüe nos conciencia de que esta escasa participación influye en los contenidos de las producciones y, como consecuencia, en el sostenimiento de una serie de estereotipos acuñados por un cine masculino, en el que el punto de vista de la mujer o no aparece o lo hace tamizado por el del hombre. Además, el cine hecho por mujeres es de bajo presupuesto, por lo que los medios de darle visibilidad se reducen. Como solución, Virginia se fija en el modelo sueco, en el que se establecen cuotas, programas de acompañamiento y mentoría y se vigila el reparto equitativo de las subvenciones públicas por sexos.

MARGARITA BORJA, dramaturga y vicepresidenta de la Asociación Clásicas y Modernas, apuesta por el asociacionismo y los programas de colaboración transnacionales para acelerar el proceso de incorporación de la mujer al panorama del arte, como el proyecto de compromiso de teatros españoles auspiciado por su asociación o la introducción de la mención a la Ley de Igualdad en los convenios bilaterales firmados con Francia.  Los problemas que afectan a la sociedad entera -como los recortes en cultura y educación- afectan doblemente a las mujeres. Ellas, con su capacidad de convocatoria, deben capitanear un movimiento de protesta y reivindicación. También tiene sus cifras: solo un 29% de los Premios Nacionales de Artes Escénicas han sido para mujeres y solo un 14% de los Premios Nacionales de Música.

Cerró el acto CONCHA HERNÁNDEZ, directora del Centro Cultural Conde Duque, que nos reveló su receta secreta: perseverancia, empeño, constancia, esfuerzo, un trabajo de “lluvia fina” llevado a cabo durante años que va dando grandes frutos dentro de la programación de este centro cultural: un 75% de directoras en el Festival de Cine Europeo, un 33% de mujeres en el Festival de jazz, un 50% en los Conciertos de Otoño, un 43% de coreógrafas en Danzamos… Sin descuidar la calidad, hay que incorporar la participación de mujeres como una variable que debe ser tenida en cuenta a la hora de programar.

Y como reflexión final: feminismo no es lo contrario de machismo. Conseguir la igualdad no implica demostrar que las mujeres poseen un talento superior a los hombres. Aunque es una gesta de largo aliento, necesitamos agilizarla por todos los medios, porque, como dice el refrán, “Lo que no mejora,  siempre empeora”.